Época de redefiniciones: seguimos manejando la ansiedad

Gran parte del tiempo que hemos pasado entrenando, corriendo, nadando, o pensando en hacer algunas de estas cosas, no nos hemos dado cuenta de lo libres que éramos. Hoy por hoy, la realidad nos viste con sus ropas de confinamiento y nos muestra un costado que no creíamos nunca conocer, extraño, ficcional y con poco terreno de referencia. Esto último es fundamental, ya que nos encontramos en una situación paradójica a nivel de significados -por no decir semántico-. En la generalidad de la existencia, hay un solo proceso humano por el que pasamos cuando decidimos tomar partido por la situación y aislarnos, porque es bueno para nosotros y bueno también para el resto, aparte de esto nos permite resetear nuestro sistema, dar descanso y prepararnos para seguir. Este proceso es la enfermedad. Cuando estamos enfermos tenemos este acto de heroísmo, en el que nos priorizamos nosotros, pero a la vez -y aunque sea en un plano secundario vale de igual forma- priorizamos y preservamos al otro. He aquí entonces el único terreno de referencia que nosotros poseemos para poder extrapolar características en esta situación, solo que… cómo decirlo.. bueno, NO ESTAMOS ENFERMOS. Aquí es donde el compromiso con esta medida más se complica, porque no existe -en evidencia, por supuesto- ningún elemento tangible que nos obligue a quedarnos dentro de casa. Es decir, si estuviera con fiebre y secreciones que no paran, sería realmente incómodo y peligroso salir, pero en este caso, no es así, entonces acato la medida, hasta que llega el momento en qué me canso de hacerlo y -como no hay nada que me impida salir a caminar unas cuadras- salgo.

Si hacemos un poco de historia acerca de “Cuarentenas” vamos a darnos cuenta de que esta visión que expuse no es errada, ya que por definición y en su historia general y TOTAL, las cuarentenas se aplicaban a enfermos. Sin embargo, en este caso estamos en una posición en la que -NUEVAMENTE- no tenemos terreno de referencia, porque estamos sanos y tenemos que encerrarnos lo mismo, como así también la gente que se encuentra infectada, y la que no está confirmada. TODOS ADENTRO. Entonces, es una contradicción histórica: quienes estamos sanos, estamos encerrados. Y esto que trae aparejado? De qué debemos cuidarnos en este momento?

Intensificación de Ansiedad

En este momento, estamos pensando cómo mantenernos motivados, lo cual he materializado en un post anterior, pero lo principal aquí no es mantener la motivación sino no perder la calma mientras lo hacemos. Para esto, existen algunas reglas básicas:

  • Concentrarnos en el presente: no diagramar estudios futurológicos -es la intención que sea graciosa y casi irreal la expresión- en lo inmediato. No podemos planificar si no tenemos en claro un punto de referencia. Esto alude a programación de carreras, asistencia, entrenamientos, etc. Si bien hay organizaciones que (muy lastimosamente) aún no postergan sus eventos -lo cual es irresponsable e inescrupuloso, sin hablar de especulativo-, esto no implica que esos eventos realmente tomen parte, es más, lo lógico sería que llegando a la fecha del evento, lo reprogramen; y nosotros con tanto estrés en la manga, no?
  • Tomar con pinzas lo que en los medios se maneja: hace unos días, con la ultima conferencia de prensa presidencial, muchas personas dieron libre interpretación sobre un tema que no la había, llámese “se puede salir a correr a partir del lunes”. Esto genero una catarata de consultas en grupos, estados de desesperación e incluso planificaciones obsesivas acerca de la distancia que se habia planteado (5000mts a la redonda) y abarcar terreno segun las necesidades (planos o con desnivel).

Consecuencias del manejo de la Ansiedad

Quiero ser justo aquí, y dar la derecha al buen manejo de la ansiedad, porque también hay que considerar que eso es posible. No siempre que hablemos de ansiedad vamos a estar refiriéndonos a esta en mal augurio, ya que la ansiedad puede llevarnos a niveles óptimos de alerta y a un buen foco en una determinada situación. Lamentablemente la línea que divide la buena ansiedad de la mala ansiedad, es tan delgada que una pestaña de raton la taparía por completo.

Las consecuencias del manejo de la ansiedad, a mi modo de verlo, se dan en 2 ejes fundamentales:

  • Eje Presente
    • Positivo: situación de ansiedad por estar restricto – – -> necesidad de movimiento – – -> genera estrategias de entrenamiento (funcionales, adaptadas a posibilidades) – – -> se mueve – – -> CALMA.
    • Negativo: necesidad de movimiento – – -> genera estrategias sobrecompensatorias (iguala monto de ansiedad con estrategias) – – -> apunta a correr 60km en su departamento – – -> enfrenta lesiones, fatiga, esguinces comprometiendo su actividad incluso cuando el confinamiento acabe.
  • Eje Futuro
    • Negativo: planifica inscripción a carreras y entrenamiento en función a estas, enfocándose en las ganas que tiene (sobrecompensando ansiedad) y no en la realidad.

Nótense dos cosas aquí. Primero y más evidente, que no existe una planificación a futuro en esta instancia que sea positiva. Esto es debido a que el compromiso ansioso es demasiado, y va a generar una planificación que no es enfocada en la realidad objetiva, ya que la que estamos viviendo -si bien no es ficcional- no es un escenario que refleja la realidad al 100%, digamos en nuestro año. Por ende planificar en este momento implica despertar montos de ansiedad que no son de utilidad HOY POR HOY.

Segundo, la palabra SOBRECOMPENSACIÓN. Esta expresión parece muy loca, pero en realidad es lo más adecuado en estas instancias. Sucede cuando nos “pasamos de rosca”, ya sea por necesidad, por ansiedad, por energía, por depresión, por motivación, por lo que sea. La sobrecompensación se sale de la realidad, y apunta únicamente a la satisfacción, que puede terminar afectando negativamente al deportista. Un claro ejemplo de sobrecompensación, sería una persona que luego del cofinamiento, salga a hacer un fondo de 50km en la montaña, solo por el hecho de que se levantó el confinamiento. Es saludable? Es recomendable? Las respuestas a esas preguntas van a apuntar a que ese acto responde más a las ganas y ansiedad acumuladas que a un regimen de planificación adecuado y formal.

Por todo esto, fijemosnos como planificamos y manejamos la ansiedad, y tengamos siempre presente esta pregunta:

ESTOY COMPENSANDO O SOBRECOMPENSANDO?

ESTOY PLANIFICANDO YO O ESTAN PLANIFICANDO MIS GANAS O ANSIEDAD?

ESTOY ENTRENANDO YO O MIS GANAS O ANSIEDAD?

Lic. Rafael A. Aguero Sancho