Fatiga: ¿Por qué paramos?

Por LIC. RAFAEL AGUERO SANCHO

11/04/2020

El investigador Francés Michael Cabanac andaba por el 1886 intentando establecer cómo es que opera la fatiga en el ser humano en cuanto a deportes de resistencia (pueden imaginar cuáles eran los de mayor resistencia en aquellos momentos, no?). Se le ocurrió para esto tomar voluntarios, y pedirles que, apoyando su espalda contra la pared, se posicionaran como si estuvieran sentados en una silla (si tienen la posibilidad les pido que hagan esto en casa y vean como transcurrido cierto tiempo sus cuadriceps empiezan a ser una bola de fuego) y les ofrecía diferentes recompensas/premios por cada período de 20 segundos que permanecieran en aquella posición. Cuando a los voluntarios les ofrecían -pasemoslo a moneda local 0,20 centavos por cada bloque de 20 segundos, las piernas de los voluntarios colapsaban llegando a los 2 minutos -aproximadamente-. Sin embargo, cuando se les ofrecía 20 pesos por cada bloque de 20 segundos que permanecieran en aquella tortura, la resistencia de los participantes magicamente se doblaba. Entonces, Cabanac llegó a esta conclusión:

Si el momento de colapso estaba dictado por la falla de los músculos, ¡cómo es que los músculos saben acerca de este aumento en la recompensa?

Cabanac, M., (1886).

Esto nos lleva a pensar los motivos reales por los que abandonamos cuando abandonamos, estamos cansados? fatigados? física o cognitivamente? Todas estas preguntas son válidas en este ámbito, y responderlas es dificil pero vamos a intentar darle trato a ver si podemos hacerlo.

La Fatiga

A menudo tomamos como indicador de fatiga lo que nos llega propioceptivamente del cuerpo. Esto quiere decir que, nuestro cerebro, todo el tiempo está haciendo un escaneo para relevar cada uno de los sistemas del cuerpo, y de ellos llega información que plantea si está todo bien o hay algo desfasado. Así, cuando llega el momento de entrenar, desde antes de hacerlo podemos saber un poco como es que vamos a rendir en ese entrenamiento, y esto depende de la información que llegue a nuestro cerebro acerca de cómo nos encontramos a nivel de miembros inferiores, superiores, espalda o cognitivamente. Esta última expresión es la segunda vez que la uso y muchas personas pueden no saber muy bien a que me estoy refiriendo. Bien, cuando digo cognitivamente me refiero, no solo a lo mental, sino a todo lo que refiere a Funciones Cerebrales Superiores. Estas son la Atención, Memoria, Funciones Ejecutivas, Orientación espacio temporal, Praxias constructivas, Lenguaje, entre otras (aunque creo que he nombrado a todas). Más adelante nos referiremos específicamente a la fatiga cognitiva y cómo afecta esta el rendimiento físico (si es que lo hace).

Entonces, volviendo a lo planteado al principio de este apartado, cuando nos llega información de que tenemos los cuadriceps muy cargados -puede ser debido a un largo trabajo de resistencia en escaleras, u otra actividad- y nos toca hacer pasadas -intervalos- podemos tener una pista acerca de cómo vamos a rendir, pero puede ser que este calculo no nos salga bien. En ocasiones la matemática del asunto viene bastante bien, pero comienzan a intervenir factores que modifican el rendimiento y dejan de lado la parte física -y de esto hablaremos más adelante-. Esto en lo referente a antes de entrenar. Pero al momento de entrenar, es otro el asunto, porque allí tienen principal relevancia los aspectos físicos, lo que el cerebro recibe de cómo esta transcurriendo la actividad. Y aquí entraremos en un territorio que es un poco gris -del estilo del huevo o la gallina-.

Fatiga Cognitiva: el límite impensado

Es de público conocimiento ya, que lo que nos digamos a nosotros mismos o lo que pensemos a modo de lenguaje interno influye e incide directamente sobre nuestro desempeño (sino no habría tantos estudios sobre esto en la bibliografía sobre fisiología y psicología del ejercicio). Ahora bien, que pasa cuando lo que pensamos en carrera o en competencia viene supeditado a nuestro estado ANTES de la carrera o competencia, o lo que hicimos o el esfuerzo cognitivo que empleamos?

El deportista en situación de competencia es una persona que vive fuera de este mundo, viviendo aquí mismo: imagina escenarios paralelos, soluciones a problemas mundiales, chequea que todo su sistema esté bien, si no lo está busca recursos desde lo más recóndito de su cuerpo para arreglar o soportar todo lo que pueda, se habla a sí mismo, hace futurología y otras cosas más. Sin embargo, el desempeño en competencia no solo depende de cómo haya hecho la descarga física antes de la competencia, sino también sobre le monto de actividad mental que presentó antes de esta -en días previos-. Para illustrar este punto quiero regalarles lo que, a mi entender, es una hermosa investigación del fisiólogo luego devenido en Psicólogo enfocado en el deporte Samuele Marcora.

La investigación consistía en tomar a 16 voluntarios y hacerlos llevar a cabo un par de pruebas sobre una bicicleta fija que llevaran al cuerpo al límite, dejandolo exhausto. Pero, como en el mundo de la investigación experimental nada es lo que parece, antes de las pruebas en la bicicleta debían llevar a cabo una prueba que realmente fatigaba al sujeto mentalmente, y que llevaba aproximadamente 90 minutos. Esta tarea consistía en mirar una pantalla y ver letras que aparecían y desaparecían en la pantalla -supongo yo que se trataría de un paradigma Atentional Blink o de Go No Go (luego explico de que se tratan)- y hacer click lo más rápido que pudieran de acuerdo a las letras que aparecieran. Esta actividad por 90 minutos era lapidaria. Todos hemos estado en un salón de clases, y hemos tenido que prestar atención durante bastante tiempo, pero siempre hemos tenido la oportunidad de tomar la derivada del descanso por al menos unos segundos, estos nos permitiría hacer un reset y volver a la actividad que estábamos llevando a cabo, pero con una nueva mirada. En este caso no había reset, no había descansos, solo el sujeto, la pantalla y un reloj en el que en 90 minutos debía terminar con esto -PERO DESPUÉS QUEDABA AGOTARSE FISICAMENTE!-. Sin ser lo anterior suficiente, antes de llevar a cabo la otra actividad ciclista, el deportista tenía que mirar una serie de documentales EXTREMADAMENTE -el los llama- “neutros emocionalmente” por no decirles ABURRIDOS (algunos sobre trenes, otros sobre la historia de una marca de sopas enlatadas poco popular, etc).

Ahora bien, no se si muchos lo saben, pero tengo un titulo de posgrado en Neuropsicología de Trastornos Frontales, y hasta hace un tiempo no sabía que el deporte y la Neuropsicología podían juntarse. Al momento de dar lectura a investigaciones como estas caí en la cuenta que desde esta rama pueden hacerse grandes aportes al deportista, por ello es que esta temática tanto me apasiona. Sin embargo, quisiera hablar un poco acerca de lo que quería lograr Marcora con esta investigación. Al ubicar al deportista en una situación en la que debía fatigarse mentalmente, lo exponía a utilizar recursos atencionales sostenidos (Atención Sostenida es una de las Funciones Cerebrales Sostenidas que se desprende de la ATENCIÓN, y que se basa en enfocarnos en un estímulo durante un tiempo prolongado -y podemos concluír que 90 minutos es un tiempo BASTANTE prolongado-). Con esto, Marcora intentaba probar que el rendimiento en la actividad física no estaba conformado únicamente por la variable fisiológica, sino también por la cognitiva, y que la influencia que llegaba a tener esta última era determinante en los resultados que se iban a experimentar.

Los resultados fueron definidos de la siguiente manera:
  • Después de terminar el juego de computadora o los documentales, los deportistas abandonaron la prueba ciclista un 15,1% antes, terminando a los 10:40 minutos en promedio, comparado con 12:40 minutos.
  • Los abandonos no se debían a indicadores detectables de fatiga fisiológica: latidos por minuto, presión sanguínea, consumo de oxígeno, niveles de lactato y otras medidas estaban idénticas en ambos intentos.
  • La MOTIVACIÓN -ayudada un poco por el premio de 50 libras para el desempeño máximo- fue relevada mediante cuestionarios inmediatamente antes de las pruebas físicas y los resultados en las pruebas eran los mismos. Salvo que, desde la primera pedaleada, los sujetos que se encontraban fatigados mentalmente reportaban niveles extremadamente altos de percepción de esfuerzo.

Todo lo planteado en las pruebas lleva a la conclusión de que cuando los cerebros estaban cansados, mover los pedales de una bicicleta simplemente se sentía como una tarea EXTREMADAMENTE DURA.

Marcora, S. (1990)

En otra publicación podemos charlar acerca de qué se trata la Percepción de Esfuerzo y las investigaciones que han habido al respecto (como por ejemplo -una de mis favoritas- una en la que a diferentes deportistas se les mostraron fotos de otros deportistas con distintos gestos, y quienes observaban las fotos debían determinar en una escala cuánto esfuerzo pensaban que estaba realizando el deportista de la foto basándose en su expresión facial). Esta noción es sumamente importante porque a partir de ella Samuele Marcora desarrolla su MODELO PSICOBIOLÓGICO. Este se ve más o menos así:

FATIGA MUSCULAR – – – – -> PERCEPCIÓN DE ESFUERZO – – – – – – -> DECISIÓN DE PARAR

Así en el modelo de Marcora el ESFUERZO es lo que conecta la FATIGA MUSCULAR con el DESEMPEÑO, lo que significa que:

Todo lo que altere tu percepción de esfuerzo (mensajes subliminales, fatiga cognitiva, etc.) puede alterar tu resistencia independientemente de lo que esté pasando en ese momento en tus músculos.

Así es que fijense luego de haber leído toda la publicación, por qué es que abandonamos cuando abandonamos? Principalmente debemos considerar una posición más tradicional, en la que la fatiga muscular genera el sentimiento de esfuerzo y la inhabilidad para continuar con la actividad, pero esto no parece del todo correcto. En primer lugar deja en un lugar secundario a la fatiga a la percepción de esfuerzo, cuando en realidad la percepción de esfuerzo es un ente en sí mismo; y segundo, pone a la fatiga muscular como algo determinante e inmodificable -es decir que cuando llegamos a ésta, el camino solo dirige hacia el abandono y hacia nada más-.

Por mi parte, considero que el abandono en competencia es una estructura multivariada, en la que confluyen muchos aspectos, de los cuales el principal es la percepción subjetiva del esfuerzo. Esta noción es en demasía importante porque mientras más dificil considere una tarea el sujeto, menos posibilidades tendrá de concretarla. Y si esa dificultad percibida no depende de lo “dificil” que sea la tarea en realidad sino del estado del sujeto en ese momento; bueno, dejenme decirles que esta es mi posición favorita y punto.

Luego de leer y releer, los invito a colaborar con alguna opinión, que permita que todos comulguemos en la experiencia.

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