Griselda González, en la primera línea frente a la pandemia

Por JUST RUN

08/04/2020

Griselda González fue una de las más destacadas fondistas del historial atlético argentino y obtuvo en dos oportunidades el Maratón Internacional de Buenos Aires: en 1988 con récord nacional de 2h42m48s y nueve años más tarde, cuando la prueba también era Campeonato Nacional, con 2h37m04s. Representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 sobre 10.000 metros y en Atlanta 1996, en el maratón donde ocupó el 19° puesto con 2h35m12s. En esa distancia mejoró cuatro veces el récord nacional hasta dejarlo en 2h30m32s (11-5-97 en Turín), un tope que permaneció inalterable hasta hace pocas semanas, cuando fue batido por Marcela Cristina Gómez en Sevilla con 2h28m58s.

También Griselda es recordwoman nacional de los 3.000, 5.000 y 10.000 metros llanos en pista, y de casi todas las distancias en ruta. Posteriormente se radicó en España, y también llegó a correr el maratón olímpico de Sydney 2000 en representación de ese país. En estos días, por su profesión de auxiliar de enfermería, está cooperando en el Hospital Universitario Puerta de Hierro contra la durísima lucha que se da en ese país, uno de los más azotados por la pandemia de coronavirus.

Entrevistada por el diario deportivo Marca, Griselda expresó: “El deporte profesional te da las herramientas para afrontar otras cosas. Te enseña a trabajar duro e intento trasladar esa enseñanza a lo que estamos viviendo ahora”. Y agregó: “Mucha gente sólo ve las cifras del coronavirus pero para nosotros no son fríos números, son personas. Aquí vives la evolución diaria de los pacientes y lo que te motiva es que te digan que han dado de alta a alguien. Entras con respeto a la situación, intentando hacerlo lo mejor posible y aprendiendo de tus compañeras porque tienen una experiencia de la que tú careces”.

“Mi planta ya estaba llena cuando llegué y estaban abriendo otras sólo para enfermos de coronavirus. Sabiendo ya lo que pasaba en Italia no me sorprendió lo que me encontré. Al venir del mundo de las residencias estás acostumbrada a tratar con ancianos de todo tipo, algunos que están muy bien pese a tener una edad avanzada y otros que son muy dependientes”. Y también señaló: “No me da miedo el coronavirus pero me da respeto y me ayuda a tomar las precauciones debidas. El miedo debe ser algo controlable porque si no estaría bloqueada y no haría bien mi trabajo” contaba Griselda.

Fuente:
Prensa Carreras y Maratones Ñandú

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