Tomar distancia: criterio de realidad y aplicabilidad sobre metas y competencia.

Por LIC. RAFAEL A. AGUERO SANCHO

24/02/2020

Recuerdo muy vívidamente una vez, cuando era chico -aunque creo que si me pongo a pensar la cantidad de veces que me paso eso de grande me da un poco de verguenza- que le dije a mi papá que quería hacer Rugby, en el medio de Karate e Inglés. En ese momento estaba en el colegio y me habían comprado una flamante bicicleta Enrique (marca de mis pagos cordobeses) así que deduje que con este nuevo medio de transporte podría achicar tiempos. Sumado a eso, quería ver de empezar el gimnasio, porque jugar al rugby y no ir al gimnasio es como tirarte de un puente haciendo bungee pero sin la soga, osea, PELIGROSO. No solo que a los -y el número es completamente exacto porque lo tomé como una gran lección para mi vida- 16 días dejé Rugby, sino que también empezó a tambalear todo el castillo que tenía construido desde antes -léase Karate, Inglés-. Y es la suerte que correrá cualquier tarea que se agregue a un cúmulo de tareas preexistentes. Pero, esto solo sucede con tareas? Sucede con cualquier cosa que ocupe un lugar en nuestra mente, no solo nuestro calendario. Por ello, una estrategia de la que voy a hablar el día de hoy, va a ser la de ser objetivos, lo que -a la hora de planificar- nos traerá enormes beneficios (el más importante de ellos radica en que ni la procastinación ni la rumiación se vuelvan parte cotidiana de nuestra existencia).

Para comenzar, es bastante útil dar esta aclaración para dividir las aguas: existen dos tipos de personas con respecto a planificación..

  1. Las que planifican antes de planificar o;
  2. Las que planifican cuando se presenta algo que lo merece.

Las personas que planifican antes de planificar, son aquellas que tienen un día en el que dicen “hoy voy a planificar las carreras del año“ y lo hacen. A partir de esto, se planifica. Aclaremos aquí que no hay ni una mejor ni una peor manera de hacer esto, solo maneras distintas de hacerlo. Por otro lado -y volviendo a la clasificación-, hay otras personas que comienzan a planificar en el momento en el que llegó un estímulo que activó el mecanismo de planificación (por ej. navegando por internet, me cruzo con un anuncio de que mañana finaliza el período de inscripción con descuento para una carrera en Villa La Angostura- Patagonia, y a partir de allí comienzo).

Para comenzar, tenemos que tener en cuenta que en toma de decisiones, no importa lo entrenados que estemos, siempre van a surgir emociones que influyan -tanto positiva como negativamente- una decisión. La emoción puede llevarnos hacia lo que queremos o alejarnos de ello. Aquí el gran dilema entonces que sería muy buen material para otro post: son las emociones realmente tóxicas para la toma de decisiones? En este caso, cuando hablamos de emociones que se presentan ante la toma de decisiones, nos referimos principalmente a la ansiedad. Cuando este pequeño monstruito se presenta, hay que tener muchísimo cuidado, aunque de saber detectarlo puede ser un gran termometro para tener en cuenta sobre una buena o mala planificación. Yo en mi caso, cuando empiezo a sentir que se viene aproximando el monstruito de la ansiedad, ya se que la decisión que voy a tomar tiene que ser medida o bajar dos puntos el nivel a donde estoy apuntando, porque luego de ese subidón viene la frustración.

Las buenas decisiones son como los turrones, vienen medidas (vieron que los turrones no vienen de muchos tamaños, solo de uno solo. Y para medir una decisión y que termine siendo una buena, necesitamos posicionarnos de una manera distinta a la que nos posicionamos siempre, que sería desde el sentimiento del momento, sino desde una perspectiva multidominio. A qué me refiero con esta palabra tan complicada? Bueno, basicamente a tener en cuenta muchos aspectos que engloban una misma decisión. Por esto, el primer paso que vamos a poner para planificar adecuadamente es identificar las aristas que conforman esta decisión en particular. Pongamos como ejemplo, Correr una carrera de 60km en 3 meses (cuando el máximo que he corrido hasta ahora es 30). Como aristas entonces podríamos proponer: entrenamiento, tiempo, familia, dinero, emociones (siendo terriblemente escuetos y concretos).

Como segundo paso, vamos a descomponer cada una de las aristas en los elementos que cada una contiene, o los pensamientos que nos generan, entonces:

  1. Entrenamiento: tendría que aumentar mi carga de entrenamiento significativamente; debería contemplar la posibilidad de sufrir algún tipo de molestias durante el entrenamiento atípico, estaré a la altura de este cambio de entrenamiento/distancia?
  2. Tiempo: el aumento de entrenamiento me llevará más tiempo del de costumbre; estoy dispuesto a prescindir de tiempos que tenía pensados para otras cosas?; podré cumplir con las cosas del trabajo y con mi familia?; será tiempo suficiente 3 meses de entrenamiento?
  3. Familia: tendré que resignar tiempo con mi familia y dedicarlo al entrenamiento en estos meses restantes. Podré articular el entrenamiento con pasar un mínimo de tiempo con ellos? Cómo tomará mi familia esta decisión?; Será adecuado este momento para hacer esto?
  4. Dinero: gastos de inscripción; si trabajo por horas, pérdida de salario por dedicar horas a entrenamiento; impacto en la familia por esto; es el momento de llevar a cabo este gasto?; hay cosas que estan faltando en casa, no debería hacerlo ahora.
  5. Emociones: la ultra-distancia presenta la particularidad de exponer al participante a todas las emociones posibles, pasar de la frustración a la alegría, del desgano a la ansiedad extrema, buscar soluciones dónde parece que no hay nada y sacar fuerzas de donde se pueda para lograr finalizar esa empresa. Estoy apto para exponerme a este desafío?; me siento confiado de mis capacidades?; estoy contento con lo que he logrado?; puedo visualizarme en la llegada?

Debemos ahora tener en cuenta que al desentramar cada pensamiento, cada pregunta, todo tiene una respuesta, y una activación emocional. Entonces, las respuestas que desencadenan deben ser y basarse en un contraste con la realidad. Vamos a dar como ejemplo el primer punto, Entrenamiento:

a) Tendría que aumentar mi carga de entrenamiento significativamente: esto es algo que tendría que consultar con mi entrenador, él me lo responderá mejor y con más especificidad. LA REALIDAD ES LO QUE EL ENTRENADOR ME DICE, NO LO QUE YO PIENSO DE LO QUE ME VA A DECIR.

b) Debería contemplar la posibilidad de sufrir algún tipo de molestia durante el entrenamiento atípico: realmente esto depende de mis antecedentes, de seguro la carga que manejo en este momento no es la misma que cuando comencé, y el aumento ha sido gradual. Si no tengo antecedentes de lesión, no es una cuestión de la que deba preocuparme. NUEVAMENTE LA PALABRA DEL ENTRENADOR (LA VOZ DE ESA PERSONA QUE HA ESTUDIADO Y CUYA EXPERIENCIA HABLA POR SI SOLA) ES LA QUE VALE.

c) Estaré a la altura de este cambio de entrenamiento/distancia?: es útil aquí contemplar todos los desafíos a los que nos hemos enfrentado que tengan algún tipo de similitud con este. Haber cumplido con una entrega que no fue muy anticipada, dar respuesta rápida a cuestiones urgentes, resultados que se dan con esfuerzos prolongados (una carrera universitaria, situaciones de compañia de alguien en problemas, etc). La realidad debe indicarnos (basándonos únicamente en la experiencia) si estamos a la altura de esto.

Verán entonces el valor que comporta tener una visión objetiva y adecuada de la realidad. Ahora bien, cuando esto no pasa, empezamos a sentir ansiedad e inseguridad, no nos vemos reflejados en nuestros objetivos, los vemos por encima de nuestra altura y no creemos jamás poder llegar a dar batalla.

Esto es de lo que hablo cuando me refiero a tomar distancia. A posicionarnos frente al objetivo como si no fuésemos nosotros, a responder a todas las preguntas que generan las aristas como: una persona que hubiese pasado por este hecho, esta experiencia, respondido ante tales situaciones de tal manera, entrenado durante tanto tiempo; podría subir de distancia y aspirar a este nuevo desafío? La respuesta desde ya será que sí, y la respuesta los dejará perplejos cuando tomen consciencia de que esa persona SON USTEDES.

Sin embargo puede haber momentos en los que las respuestas a los pensamientos y criterios no sean tan positivas como las que planteamos antes, y en este caso, debemos también ser auténticos en su consideración para la elaboración de metas y objetivos, porque esto es lo que puede salvarnos de un abandono, o de una lesión. Escucharnos en el análisis y en las racionalizaciones es fundamental, y no hay excusas para no hacerlo.

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