¿A qué nos referimos con un buen desayuno?

Por ANTO SALUDABLE

03/04/2017

La semana pasada hablamos sobre la importancia de hacer un buen desayuno cada mañana. Pero ¿a qué nos referimos con un buen desayuno?

No es lo mismo arrancar todos los días con una taza de café solo, o con una taza de café y dos medialunas; que empezar el día con una taza de café con leche , una tostada con queso y una fruta. Esto no quiere decir que no se puedan comer las medialunas en el desayuno, a lo que me refiero es que si todos los días hacemos este tipo de elecciones a la larga el cuerpo nos pasa factura. Con “buen desayuno” no sólo me refiero a la cantidad, si no a la calidad.

Un desayuno bien completo cuenta con todas las fuentes de nutrientes. Les voy a dar ejemplos de cada una de las fuentes y algunas opciones para tener en cuenta:

  • Proteínas: muchos alimentos son fuente de proteínas, las más importantes son la leche, el yogurt, huevo y queso. Además la leche y yogurt nos aportan calcio, indispensable en nuestra alimentación.

  • Hidratos de Carbono: son muy necesarios a la mañana porque son los que nos van a brindar la energía que primero vamos a utilizar. Los cereales en general, el pan es un cereal (ya sea blanco o negro), la granola, copos, avena, arroz inflado, discos de arroz, etc.

  • Fibras, Vitaminas y Minerales: estos componentes también se obtienen de los otros grupos de alimentos. Pero las frutas y verduras son una excelente fuente necesaria para nuestras funciones básicas.

  • Grasas saludables: estos alimentos colaboran con nuestra salud cardiovascular y aportan antioxidantes por eso son tan necesarios en el desayuno. Pueden ser almendras, nueces, castañas, semillas que las encontrás en @mandamosfrutacba. La palta y el aceite de oliva se pueden incluir dentro de este grupo.

Lo ideal es armar un desayuno combinando diferentes ingredientes de estos grupos, para hacer una comida saludable y completa nutricionalmente.

Existen infinitas posibilidades de desayuno según tu gusto. Unos ejemplos de ellos son:

  • Yogurt con copos, banana y almendras.

  • Café con leche, con una o dos tostadas con queso/ mermelada, con una naranja y nueces.

  • Sándwich con palta, queso y tomate

  • Omelette con queso, una banana y castañas.

  • Pan con huevo revuelto, semillas y tomate

Si bien esto es lo ideal, a muchos les pasa que se les hace imposible comer un bocado en el desayuno. Se levantan sin hambre y hasta con náuseas.

El desayuno es costumbre, obviamente que si nunca desayunan les va a resultar imposible incorporar todos los grupos de alimentos necesarios para comenzar el día. Y como somos animales de costumbres, lo aconsejable es arrancar de a poco. Si no pueden incorporar absolutamente nada, les recomiendo empezar las primeras semanas con una infusión sola o con leche, semanas después agregar una galleta o media tostada, y así sucesivamente. La clave está en mentalizarse la importancia que tiene esta comida para nuestro cuerpo y en cuánto influye en el resto del día.

Muchos desayunan directo en el trabajo, mi consejo es levantarse y por lo menos tomar un vaso de leche o yogurt. Ya que nuestro cuerpo necesita esa energía de inmediato.

Otra opción para los que no pueden incorporar todos los grupos en el desayuno, ya sea por apetito o por tiempo, es incorporar la mitad en el desayuno y la otra mitad en media mañana. Por ejemplo: café con leche y tostadas a la mañana; y fruta con frutos secos de colación a media mañana.

Esto no quiere decir que cada tanto no comamos medialunas con chocolate caliente, o criollitos con dulce de leche. Todo en justa medida está permitido, la cuestión es no hacerlo cotidiano.

Un buen desayuno es un hábito importantísimo para mantener un cuerpo saludable y un buen rendimiento. Es cuestión de predisposición y organización incorporarlo de a poco.

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